Son hondureñas, han salido de su país para
crear un entorno seguro, habitable, cómodo, a sus hijos, que no tienen qué
comer, qué beber, pero si qué soñar. Encuentro sus fotografías, en el "Yo
dona" del 3 de noviembre. Se llaman: Karen, Ana Patricia, Juana, Cindy.
Sus rostros están cuajados por el dolor y la incertidumbre. Caminan con los
pies rotos, y las manos hendidas en lágrimas. Buscan un futuro, un sueño, una esperanza. Anhelan ser parte de
las barras y estrellas de Estados Unidos; cantar su himno, sin olvidar
sus orígenes; construir una América más humana, más justa, más libre desde su
experiencia. Al llegar a la frontera, se van a encontrar con el odio de un
hombre, que debería recapacitar e integrar a los migrantes en su país, porqué todos merecemos una oportunidad; porqué
con esfuerzo se puede prosperar; porqué ellas, merecen ser escuchadas.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©