Masako, nació un 9 de diciembre de 1963(
en una ciudad, que no creo que acertará a escribir, pues mi japonés es
bastante menudito y austero) Fue, una mujer, independiente, hasta que el amor
del heredero al trono, japonés, Naruhito, se juntó a su destino. Masako, se
tuvo que someter al rigor de la monarquía nipona, al control de sus gestos, a
la incapacidad de sus decisiones, a ser observada desde la perfección, que es
fruto del calculado entrenamiento, de la estricta manipulación, de la nivelada
corrección, pero, Masako, es una mujer inteligente, que anhelaba ser
embajadora. Sus lágrimas lloran su imperfección, que es la de un país
encarcelado en una tradición, que no es capaz de mirar a los ojos de una mujer
sensible, tierna, libre; un país, que
sigue censurando a las mujeres; un país, que no ha cambiado la Ley sálica. La
tristeza, de Masako, es la de millones
de mujeres obligadas a olvidar sus sueños.
Ana Tapias( todos los derechos
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