Leo una noticia en el Periódico" edición digital. Julia, de cuarenta y nueve años, fue expulsada de una charla en un Hotel de Cuenca. Cada persona nace con una carga génetica diferente que marca su vida. No todos somos iguales, pero por eso no hemos de sufrir el ostracismo de una sociedad compuesta de máquinas que sonrien, que lloran, que caminan, que fotografian al terminar un discurso. Afortunadamente, hay otros mundos que nos acercan a seres maravillosos como Julia Leal; envueltos en su propio despertador; en su corteza de sentimientos; en su anhelo de felicidad; en su paradigma de sufrimiento. Julia, lloraba, desconsoladamente, y esas lágrimas nos pertencen a todos los que soñanos por un mundo sin diferencias.
Con cariño a Julia Leal
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
Con cariño a Julia Leal
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
No hay comentarios:
Publicar un comentario