En Irán, han sido detenidas estos dias, al menos, veintinueve mujeres por quitarse el velo en público. Su uso obligatorio se remonta a la Revolución islámica de 1979, las niñas desde lo nueve años han ir con él. Me cuesta entender, cómo una prenda ropa que tapa la cara de la mujer o el cuerpo, decide si una mujer es mejor o peor creyente; cómo ser o no ser mejor fiel es cuestión de llevar o de quitar. El poder religioso, ha de comprender el deseo de la mujer como una forma de evolución en su felicidad, no como un desafio a un sentimiento arraigado en su corazón. Los actos valientes de estas mujeres iraníes, han de formar parte de una nueva ética del islám; donde todos sean escuchados dentro de una comunidad tolerante, diversa, moldeada para servir a su fe.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
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