Lupita
Palacios, es una mujer de letra a letra. A sus noventa y seis años, esta
mejicana decidió aprender a leer y a escribir. La pobreza en la que vivió
desde niña, la encerró en la cárcel de la supervivencia, donde no había
espacio para las palabras impresas. Lupita, es una de esas grandes mujeres, que
trabajaron por sacar adelante a sus
familias, que olvidaron sus vidas, que
jugaron a ser magas entre carteles, que agotaron sus manos, que postularon sus
ojos en lograr que sus padres, hermanos e hijos, poseyeran calidad de las
sonrisas. Esas grandes mujeres, como una de mis bisabuelas, paternas, no
formarán parte de los libros de Historia, pero si, de las crónicas de las
familias donde se contará a nietos,
bisnietos y tataranietos, como si fuera un heróina amarrada al abecedario.
Con cariño a Lupita
Ana Tapias( tdos los derechos reservados)
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