lunes, 11 de marzo de 2019

B. Wootten

He descubierto a Bayard, gracias a, Pilar, una amiga de Facebook, quien ha publicado una reseña suya; que he leído con la emoción que producen saborear los riesgos,  las aventuras, las hazañas de  las pioneras. Bayard, lo fue de la fotografía aérea. Sé, por experiencia, lo complicado que es crear, un día tras otro, una realidad, única, atrevida, posible, que cambie la mirada, de aquellos, que solo ven días  en el calendario; no, emociones, en rostros, en paisajes, en objetos, silenciosos, que hablan desde su distancia; desde sus texturas; desde sus deseos. Bayard, lanza su cámara hacía seres, escondidos, perdidos, ocultos, dentro de sus cansadas vidas; tal vez, agotados por el sufrimiento; tal vez, enfermos de nostalgias.  Nunca hay una sola nostalgia, sino muchas, que a veces alegran nuestras venas, otras las hielan, hasta convertirlas en memoria;  que son las fotografías, que enmarcan los sueños de esta mujer, de rostro olvidado; cuyas cicatrices, en el alma, forman parte de la inmortalidad de una  América del Norte en blanco y negro.
Ana Tapias( todos los derechos reservaodos)©

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Micaela F A

  Leo su necrológica en el periódico y sé que tengo que escribir sobre ella. Fue bautizada como Micaela Flores Amaya( 1937-2025)  pero todos...