El paso del ciclón, Idai, el 14 de marzo,
por Mozambique, ha dejado a la población al límite de la
precariedad; apostando su supervivencia a la ayuda
humanitaria; capitalizada en manos de unos pocos. Para acceder a esta ayuda,
muchas, mujeres, son obligadas a tener sexo, para poder dar de comer a sus
familias. Nadie, debería perder su dignidad, a cambio, de dar su cuerpo para no
morir; pero los hombres, han olvidado, escuchar, el grito, el dolor, el
sufrimiento de las mujeres mozambiqueñas, que han de permanecer calladas,
ausentes, impertérritas, ante el imperativo del más fuerte para no quedar
relegadas a ser cadáveres sin formas
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
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