Sé que he de escribir sobre ella, llevo días evitando
hacerlo; tal vez porque ella soy yo. Se
llamaba Claudia González Álvarez, y se quitó la vida por el desgarro,
desarraigo, desvanecimiento, que sufrió su cuerpo por el acoso escolar desde
que tenía cinco años. Soy una superviviente del acoso escolar, del que nunca
hablo con nadie; por que como todas las víctimas nos sentimos culpables por
recibir el daño, de las personas sin escrúpulos, quienes asesinan día a día, nuestras
sonrisas, que se exilian de nuestro
cuerpo, que llora con rostros ajenos,
que son espejos del delito, y que no irán a la cárcel; pero tú, querida, Claudia, que amabas a los
galgos, nadas libre de tus acosadoras ( a quienes no perdono) en el mar; donde
tu cuerpo será feliz; donde tus ojos crearan cuentos de delfines; donde tu voz
hablara con las olas, para permitirlas
ser eco de tu memoria
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
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