La tía Marta,cuidó de sus dos sobrinos, Mercedes y Óscar, como si de su mamá se tratara. Marta, fue una de esas mujeres, anónimas; que levanta sueños; que inventa juegos; que sobrevive a la rutina sin miedo; que canta al amanecer con suavidad; que besa a la nostalgia sin preocuparse; que adorna las calles con ternura; que olvida sus lágrimas para crear sonrisas; que descuida escuchar sus pasos para sumarse a los murmullos de los otros. Marta, fue una de esas mujeres, sin voz, que hace que la vida merezca la pena, y sólo por eso, la suya, será recordada.
Con todo mi amor para mi amiga Mercedes Bretón.
Ana Tapias( todos los derechos reservados))©

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