Águeda R, fue amiga de los veranos de mi
adolescencia. La vida, nos hizo caminar por sendas muy diferentes, nada
paralelas, poco coincidentes; salvo que las dos vivíamos en
Segovia, pocas veces nos hemos reencontrado. Pero, cuando la veíamos
mi hermana, Encarna, o yo; era una explosión de alegría" Hemos
visto a Águeda", decíamos emocionadas. Fue una amiga, de esas, que te
ayudan, que te apoyan, que te cuidan. Fue una amiga, de esas, a las que siempre
se las echa de menos en las incertidumbres del destino; en los oasis de la
vida; donde es necesario una buena persona a la que agarrarse para no caer al
vacío. Ella, nuestra ella de la adolescencia; fue madre de un hijo y de
una hija que la hizo abuela. La imagino cariñosa, sensible, tierna,
entregada a ser parte de ellos. Ella, nuestra ella de la adolescencia;
fue hija, hermana, tía; sosegada, tranquila, paciente, buena, amable.
Cuando supe que estaba muy enferma( su cáncer fue fulminante) no lo puede
creer. Águeda, nuestra, Águeda, murió el sábado 28 de Julio, y desde ese
momento, mi corazón llora. Sé que soy una de esas personas, que nunca la
olvidaré; que anhelará su sonrisa, su esbelta figura, sus caricias de
voz. Pero, la muerte ha querido que se vaya con ella, tal vez, la necesite a su
lado para aprender a sonreír.
Con todo mi cariño a mi amiga
de la adolescencia Águeda Rubio. que se fue a los 48 años. Nunca te olvidaré
Ana Tapias( todos los derechos
reservados)©

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